- Популярные видео
- Авто
- Видео-блоги
- ДТП, аварии
- Для маленьких
- Еда, напитки
- Животные
- Закон и право
- Знаменитости
- Игры
- Искусство
- Комедии
- Красота, мода
- Кулинария, рецепты
- Люди
- Мото
- Музыка
- Мультфильмы
- Наука, технологии
- Новости
- Образование
- Политика
- Праздники
- Приколы
- Природа
- Происшествия
- Путешествия
- Развлечения
- Ржач
- Семья
- Сериалы
- Спорт
- Стиль жизни
- ТВ передачи
- Танцы
- Технологии
- Товары
- Ужасы
- Фильмы
- Шоу-бизнес
- Юмор
1 AÑO
Guau, qué locura. 1 AÑO. UN P*** AÑO. Da tiempo a muchísimas cosas en 1 año.
Lo único que recuerdo (a parte de Eurovisión y comprar las entradas de Cascanueces) es que estaba un poco estresada por los últimos exámenes. Ahora lo pienso y es mejor estar estresada por eso que todo lo que sucedió. Mmmm, vale sí, mejor el estrés que tener todo tipo de utensilios penetrando en el cuerpo y dejando marcas de por vida como vampiros.
Hoy no es un día cualquiera. Hoy se cumple un año desde ese momento que partió mi vida en dos. Un antes y un después que jamás imaginé vivir. Un accidente, una tragedia, un día que comenzó como otro cualquiera… y terminó con mi cuerpo al borde del colapso.
Ese día me rompí el cráneo, la nariz, las órbitas oculares. Estuve una hora sin respirar. Llegué con mi vida colgando de un hilo. Lo que vino después fue un diagnóstico lleno de palabras que suenan fuertes, casi irreales cuando las escuchas por primera vez: necrosis, gliosis, microhemorragias cerebrales. Secuelas para toda la vida.
Y sin embargo… aquí estoy. Respirando. Sintiendo. Escribiendo.
No escribo esto para buscar lágrimas, ni para dramatizar lo que fue. Lo escribo porque a veces, cuando atravesamos el fuego, necesitamos dejar constancia de que sobrevivimos. Que ardió, sí. Que dolió como nada antes. Pero que no nos consumió por completo.
Este año fue un viaje. Uno que no elegí, pero que igual tuve que recorrer. Fue una travesía entre médicos, diagnósticos, tratamientos, emociones a flor de piel, silencios profundos. Pero también fue un año de descubrir una fortaleza que jamás imaginé que habitaba en mí. De aprender a caminar con nuevas cicatrices. De mirarme al espejo y reconocer que aunque todo cambió, sigo siendo yo… o tal vez, una versión más consciente de mí.
He aprendido a agradecer cosas que antes daba por sentadas: respirar, ver, pensar con claridad, dormir, sonreír. A veces, solo estar despierto ya es un milagro. Otras veces, simplemente abrir los ojos ya es una victoria.
Sigo aprendiendo a convivir con las secuelas. Algunas duelen. Otras limitan. Pero ninguna define quién soy.
Este texto es también un homenaje a quienes estuvieron, a quienes no soltaron mi mano cuando todo era incertidumbre. Familia, amistades, profesionales de la salud, incluso personas que sin conocerme me mandaron fuerza. Gracias por cada palabra, cada silencio compartido, cada gesto de amor. Vosotros también sois parte de esta historia.
Hoy no quiero recordar la tragedia. Quiero celebrar la vida. Quiero mirar atrás y abrazar a quien fui hace un año: asustada, confundida, vulnerable. Y decirle: lo lograste. Sigues aquí. Y lo estás haciendo bien.
Si hay algo que me ha enseñado esta experiencia, es que nunca somos tan frágiles ni tan fuertes como creemos. Y que incluso cuando todo parece perdido, hay una chispa interna que puede volver a encenderse.
No todo se resuelve rápido, pero todo cambia. Y a veces, en medio del caos, nace una nueva forma de vivir. Más lenta, más profunda, más consciente.
Hoy, un año después, no soy la misma. Pero sigo de pie. Y eso, creedme, es motivo suficiente para celebrar.
Gracias a los neurocirujanos que intervinieron en el momento más crítico, que tomaron decisiones imposibles bajo presión y me dieron otra oportunidad de vivir. Gracias a los neuropsicólogos que me ayudaron a reencontrarme con mi mente, con mi historia, con mi identidad. Gracias a mi logopeda, por devolverme poco a poco la voz, las palabras y la confianza en ellas. Gracias a las enfermeras, por ese cuidado constante, por el trato humano en medio del caos, por los gestos pequeños que hicieron una diferencia enorme. Gracias a mis padres, por ser columna, refugio, fuerza y ternura cuando yo solo podía resistir Gracias a mis primos Álex y Aitor, por su apoyo silencioso pero fundamental, por su energía, por recordarme con su presencia que todavía había razones para sonreír. Y gracias a mi amiga Miriam, por estar ahí desde el primer día, sin condiciones, con amor sincero, paciencia y luz. Tu presencia fue un ancla en medio de la tormenta.
Os dejo mi canal de Twitch: https://www.twitch.tv/guauthoraguau
También os dejo mi TikTok: https://www.tiktok.com/@guauthoraguau
Y mi Instagram: https://www.instagram.com/guauthoraguau/
Видео 1 AÑO канала Guau ThoraGuau
Lo único que recuerdo (a parte de Eurovisión y comprar las entradas de Cascanueces) es que estaba un poco estresada por los últimos exámenes. Ahora lo pienso y es mejor estar estresada por eso que todo lo que sucedió. Mmmm, vale sí, mejor el estrés que tener todo tipo de utensilios penetrando en el cuerpo y dejando marcas de por vida como vampiros.
Hoy no es un día cualquiera. Hoy se cumple un año desde ese momento que partió mi vida en dos. Un antes y un después que jamás imaginé vivir. Un accidente, una tragedia, un día que comenzó como otro cualquiera… y terminó con mi cuerpo al borde del colapso.
Ese día me rompí el cráneo, la nariz, las órbitas oculares. Estuve una hora sin respirar. Llegué con mi vida colgando de un hilo. Lo que vino después fue un diagnóstico lleno de palabras que suenan fuertes, casi irreales cuando las escuchas por primera vez: necrosis, gliosis, microhemorragias cerebrales. Secuelas para toda la vida.
Y sin embargo… aquí estoy. Respirando. Sintiendo. Escribiendo.
No escribo esto para buscar lágrimas, ni para dramatizar lo que fue. Lo escribo porque a veces, cuando atravesamos el fuego, necesitamos dejar constancia de que sobrevivimos. Que ardió, sí. Que dolió como nada antes. Pero que no nos consumió por completo.
Este año fue un viaje. Uno que no elegí, pero que igual tuve que recorrer. Fue una travesía entre médicos, diagnósticos, tratamientos, emociones a flor de piel, silencios profundos. Pero también fue un año de descubrir una fortaleza que jamás imaginé que habitaba en mí. De aprender a caminar con nuevas cicatrices. De mirarme al espejo y reconocer que aunque todo cambió, sigo siendo yo… o tal vez, una versión más consciente de mí.
He aprendido a agradecer cosas que antes daba por sentadas: respirar, ver, pensar con claridad, dormir, sonreír. A veces, solo estar despierto ya es un milagro. Otras veces, simplemente abrir los ojos ya es una victoria.
Sigo aprendiendo a convivir con las secuelas. Algunas duelen. Otras limitan. Pero ninguna define quién soy.
Este texto es también un homenaje a quienes estuvieron, a quienes no soltaron mi mano cuando todo era incertidumbre. Familia, amistades, profesionales de la salud, incluso personas que sin conocerme me mandaron fuerza. Gracias por cada palabra, cada silencio compartido, cada gesto de amor. Vosotros también sois parte de esta historia.
Hoy no quiero recordar la tragedia. Quiero celebrar la vida. Quiero mirar atrás y abrazar a quien fui hace un año: asustada, confundida, vulnerable. Y decirle: lo lograste. Sigues aquí. Y lo estás haciendo bien.
Si hay algo que me ha enseñado esta experiencia, es que nunca somos tan frágiles ni tan fuertes como creemos. Y que incluso cuando todo parece perdido, hay una chispa interna que puede volver a encenderse.
No todo se resuelve rápido, pero todo cambia. Y a veces, en medio del caos, nace una nueva forma de vivir. Más lenta, más profunda, más consciente.
Hoy, un año después, no soy la misma. Pero sigo de pie. Y eso, creedme, es motivo suficiente para celebrar.
Gracias a los neurocirujanos que intervinieron en el momento más crítico, que tomaron decisiones imposibles bajo presión y me dieron otra oportunidad de vivir. Gracias a los neuropsicólogos que me ayudaron a reencontrarme con mi mente, con mi historia, con mi identidad. Gracias a mi logopeda, por devolverme poco a poco la voz, las palabras y la confianza en ellas. Gracias a las enfermeras, por ese cuidado constante, por el trato humano en medio del caos, por los gestos pequeños que hicieron una diferencia enorme. Gracias a mis padres, por ser columna, refugio, fuerza y ternura cuando yo solo podía resistir Gracias a mis primos Álex y Aitor, por su apoyo silencioso pero fundamental, por su energía, por recordarme con su presencia que todavía había razones para sonreír. Y gracias a mi amiga Miriam, por estar ahí desde el primer día, sin condiciones, con amor sincero, paciencia y luz. Tu presencia fue un ancla en medio de la tormenta.
Os dejo mi canal de Twitch: https://www.twitch.tv/guauthoraguau
También os dejo mi TikTok: https://www.tiktok.com/@guauthoraguau
Y mi Instagram: https://www.instagram.com/guauthoraguau/
Видео 1 AÑO канала Guau ThoraGuau
Комментарии отсутствуют
Информация о видео
27 мая 2025 г. 3:00:14
00:02:59
Другие видео канала




















